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6.-El Expansionismo Japonés (1905-1945).



En los últimos años del siglo XIX y comienzos del siglo XX, varios países occidentales compitieron por obtener la hegemonía comercial y territorial en Asia Oriental. En aquel territorio, una nación insular se esforzaba por convertirse en una gran potencia moderna. Comenzó una lucha entre Occidente y Oriente. Comenzó la Guerra Ruso-Japonesa, primera guerra que debió enfrentar Japón en el siglo XX.

 
 

La incompetencia y la insuficiencia de las tropas rusas fueron la debilidad de aprovechó Japón. En 1905 Japón salía victorioso de la guerra con una de las grandes potencias como lo era Rusia. El Imperio del Japón derrotaba a la Rusia zarista, ocasionándole un gran daño a sus pretensiones en el Asia insular, pero por sobre todo, derrumbó la moral de los rusos quienes comenzaron la Revolución de 1905 con el fin de demostrar el descontento popular que se tenía con el gobierno del zar; Rusia quedó sumida en una gran crisis económica y política que tendría su clímax en la Revolución de 1917.

 

En contraparte, el Imperio Japonés anexa a Corea, la península de Liadong, obtiene la posesión de la base estratégica de Port Arthur, les corresponden las ventajas de obtener el ferrocarril meridional de Manchuria y la mitad sur de la isla Sajalín.

 

Sin embargo, la verdadera ganancia que obtuvo Japón fue la fama que ostentó ante Occidente: provocó la sorpresa de Estados Unidos y Europa, y fue una inspiración para diversos movimientos independentistas anticoloniales alrededor del mundo. El ejército y marina imperial japonés ganó un gran prestigio mundial, gracias a la notable eficacia de sus generales, como el Almirante Togo Heihachiro.

 

Las reformas Meiji rindieron sus frutos, Japón se había convertido en una potencia moderna. Su sistema educativo que inculcaba el patriotismo fue un aliciente al espíritu guerrero de los japoneses. La educación, tecnología, cultura, estructuras militares, sociales y económicas alcanzaron un gran desarrollo y se convirtieron en el orgullo de los japoneses, exaltando aún más su patriotismo. Esto también fue potenciado forzadamente por la creación de la Policía Tokko, cuya misión era investigar y controlar a los grupos que promovían una ideología contraria a la del gobierno o que fueran una amenaza al orden público.

 

En 1910 Japón convierte a Corea en su colonia, extinguiendo a la dinastía Joseon. Comienza así la explotación económica del país. Los japoneses obtenían fácilmente tierras gratis o muy baratas, al mismo tiempo que recibían grandes cantidades de arroz, mientras que los coreanos sufrían la escasez de comida, deteriorando drásticamente su calidad de vida. Mientras Japón gozaba de una situación emergente, Corea sufría los efectos de ser una colonia, por lo que nacieron movimientos independentistas. Mientras, los tratados desiguales eran revisados.

 

En 1912 asume el gobierno Yoshihito, hijo del Emperador Meji, mientras que en el exterior existe una álgida situación mundial y las tensas relaciones desembocan en la Primera Guerra Mundial, en 1914, en la cual Japón no estuvo exento. La ocupación alemana en el puerto de Jiaozhou, arrendada a China, provocó que Japón entrara en la guerra al lado de los aliados, ya que veía amenazado su control en aquel sector. Las islas Marianas, Carolinas y Marshall fueron el epicentro de la ocupación japonesa, asumiendo el férreo control japonés. Luego de esto, en 1915, Japón presentó las Veintiún Demandas a China, las cuales estipulaban que China no debía alquilar ni ceder ningún territorio frente a Taiwán a ningún país, excepto Japón, con el fin de alcanzar la hegemonía en Asia oriental y en las costas de China. Además solicita la propiedad conjunta de un importante complejo minero y metalúrgico en el centro de China. Esta situación se reforzó en 1919, año en que China cede los derechos comerciales de Mongolia Interior y Manchuria a Japón. El expansionismo japonés lograba una consistencia difícil de derribar en el contexto asiático.

 

En 1918, en el contexto de la Primera Guerra Mundial, el Presidente de los Estados Unidos, Thomas Wilson, solicita al gobernante japonés Taisho suministrar 7000 tropas para la expedición de Siberia. El Primer Ministro Terauchi Matasake se compromete a enviar 12000 soldados, pero con una condición: que aquello soldados estuvieran más bajo órdenes japonesas y no como una coalición internacional. El motivo: tratar de obtener algunos territorios y reforzar la seguridad japonesa en el sector norte. Es así como en noviembre de 1918 los soldados japoneses, bajo las órdenes del veterano General Yui Mitsue, ocupaba los puertos y ciudades más importantes de las provincias marítimas rusas y de Siberia Oriental.

 

La democracia Taisho, reforzada con la elección de Kato Komei como Primer Ministro, continuó las reformas que promovían algunos políticos de izquierda, las cuales culminaron con el sufragio universal masculino en marzo de 1925. Todos los hombres mayores de 25 años tenían derecho a voto, por lo que el electorado se incrementó de 3.3 millones a 12.5 millones.
 

En 1926 hay un nuevo cambio de gobierno, comenzando así la Era Showa, cuyo gobernante era el Emperador Hirohito. Comienza un período de militarización que se materializa con la creación de la Federación de Juventudes Imperiales, los Cuerpos de Voluntarios Imperiales y la Policía Militar. A esto se suma el creciente nacionalismo, sentimiento que fue llevado a tal extremo por nacientes partidos de ultra-derecha y sus representantes, tales como Sadao Araki. El rol del Emperador fue cada vez más engrandecido, provocando una especie de totalitarismo.
 

En el ámbito económico, los grupos zaibatsu tales como Mitsubishi, Mitsui, Sumimoto y Yasuda tenían grandes expectativas futuras de expansión a escala internacional. Esto se produjo por el capital que necesitaba Japón para financiar sus reformas. Uno de los grandes objetivos del expansionismo japonés fueron la adquisición y protección de las esferas de influencia, mantener una integridad territorial, adquisición de materias primas (ya que Japón es pobre en ellas), y acceder a los mercados asiáticos. Es en el contexto de éste último objetivo que Japón crea la  Esfera de co-prosperidad del este de Asia”, cuyo objetivo era crear un bloque de naciones asiáticas lideradas por Japón y libres de la influencia europea. Sin embargo, esto es sólo un pretexto para justificar el expansionismo, como veremos más adelante.



En 1929 ocurre la Gran Depresión, la cual afectó las finanzas internacionales, incluyendo a Japón. Para mantener una economía fuerte, Japón necesitaba importar materias primas tales como petróleo, caucho y hierro, recursos que provenían de Estados Unidos. Ante la crisis financiera, los precios de estos recursos subieron y a Japón o le convenía seguir importando. Optó por establecer una economía autosuficiente e independiente. Para esto necesitaba nuevos territorios, por lo que fijó su atención en Manchuria y sus diversos recursos, con el objetivo de continuar su desarrollo económico y mantener la integridad nacional.

  

En 1931 Japón invade  y conquista Manchuria, enfrentándose a una débil, o casi inexistente, resistencia. Japón aduce que esta es una liberación de los manchúes oprimidos por China (paradójicamente, la mayoría de la población era china). Japón instaura el gobierno títere de Manchukuo. La provincia china de Jehol también es conquistada, en 1933. En 1936 crea un estado un estado títere en Mongolia, llamado Mengjiang. Se estaba creando el camino para invadir China.

 

En 1937 Japón invade China, dando inicio a la Segunda Guerra Chino-Japonesa. El 13 de diciembre de aquel año la capital de China, Nanjing, cae frente a las tropas japonesas, ocurriendo una verdadera masacre, en la que aproximadamente 250.000 civiles chinos fueron asesinados. Al igual que en Mongolia y Manchuria, Japón crea dos estados títere, uno en Pekín y el otro en Nanjing. Sin embargo, la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial a finales de 1941 frena el avance japonés en China, ya que la potencia occidental estaba estableciendo bases en el Océano Pacífico, por lo que la guerra con China se convirtió en una carga para Japón. Mantuvo una guarnición en cada ciudad, suficiente para mantener a la población bajo control.

Estados Unidos inicia un embargo de petróleo contra Japón, imposibilitando una invasión japonesa más elaborada contra China, al mismo tiempo que Estados Unidos establecía bases aéreas en China, por lo que Japón inicia la Operación Ichi Go, con el objetivo de eliminar estas bases y frenar las incursiones aéreas en las islas japonesas del Pacífico. La operación fue un éxito, pero Estados Unidos movió sus bases a las islas Marianas, por lo que los bombardeos sobre Japón continuaron. La condición para levantar el bloqueo era que Japón se retirara de la guerra con China. La respuesta: los ataques simultáneos sobre Pearl Harbor, Tailandia y los territorios británicos de Malaya y Hong Kong. El célebre episodio de Pearl Harbor en 1941 marcó la entrada de Japón en la Segunda Guerra, y el debut de los kamikazes, herramienta efectiva contra los portaviones norteamericanos. Además Japón atacó la isla de Wake, aunque terminó con la rendición de los soldados japoneses. Las ofensivas japonesas comenzaron a decaer luego de la derrota sufrida en la Batalla de Midway, en 1942. Seguido de esto acaecieron las derrotas en Guadalcanal, en el mismo año, y en Nueva Guinea, 1943. El Imperio Japonés, ante esta situación, debió adoptar una posición defensiva. La derrota en Iwo Jima, en 1945, inició el ocaso del Imperio Japonés.


Estados Unidos inició una serie de bombardeos en diversas ciudades japonesas, destruyendo las industrias y pulverizando la moral de los habitantes. Pero Japón seguía estoico en su posición de no rendirse, y ese fue su principal error. Ante esto, Estados Unidos decide arrojar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, el 6 y 9 de agosto de 1945, respectivamente. El resultado: entre 100 mil y 200 mil muertos, además de una cantidad considerable en los años posteriores producto de la radiación. Japón no tenía opción.  El 15 de agosto, en cadena radial, el Emperador Hirohito anuncia la rendición incondicional de Japón. Esto también supuso la rendición ante China. Las ambiciones expansionistas de Japón llegaban a su fin, al igual que el imperio que nació durante la Era Meiji.


Integrantes del grupo. Curso 4°J

Pablo Anabalón. Antonio Catalán. Leonardo García. Carlos Vergara.
José Vivanco.

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