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La Migración Japonesa durante el s.XIX y principios del s.XX.



Durante muchos siglos Japón se vio prácticamente excluido del resto del mundo. Al ser un conjunto de islas no tenían un gran contacto con el continente y el resto del mundo, y si bien es cierto que la hubo, pues era muy conocida la influencia china en las islas, nunca significó una gran movilización por parte de la población como llegó a serlo desde mediados del siglo XIX. Es destacable también la presencia holandesa, los cuales se dedicaban a actividades comerciales, incluso antes de la Era Meiji, quienes se habían instalado en algunos puertos japoneses ya desde 1600 mayoritariamente, quienes se mantuvieron por casi tres siglos, hasta que algunos de ellos se retiraron del país debido a la xenofobia que se produjo durante la Revolución Meiji.

 

A partir de 1868, con la apertura por parte de Japón hacia el exterior, y, además del derrocamiento del orden feudal por tantos años sostenido, los japoneses comenzaron a salir hacia el resto del mundo. Sin embargo, el sistema al cual se volcaban ya llevaba muchos años y no tardaría en aprovecharse de la inexperiencia de la nueva nación, y es así como cierto empresario estadounidense envió a 148 japoneses a Hawai para trabajar en plantaciones de cañas de azúcar, y 40 a Guam, dando comienzo a lo que se llamo ‘gannen-mono’, el reclutamiento y envío no autorizado de mano de obra fuera del país, donde los hacían esclavos. Obviamente después de tener algunas experiencias de este tipo el gobierno tomo cartas en el asunto y prohibió la partida de emigrantes.

 

Ahora bien, en esta época, cuando Japón se unía a esta red mundial de mano de obra, capital y transporte, también se propició la migración de japoneses dentro del país, por lo que se comienzan a desarrollar lugares a los cuales antes no habían sido tomados tan en cuenta, como Hokkaido (la segunda isla más grande de Japón, ubicada al norte del mismo).

 

Posterior a la prohibición que duró aproximadamente veinte años, Japón comenzó a tener importancia dentro de las migraciones mundiales; desde 1895, por medio del tratado que firmó con Hawai (Convenio Inmigratorio), se establece que 29.000 japoneses viajarían a Hawai en los próximos años. Mayoritariamente los habitantes del oeste de Japón se vieron marcadas por esto (ciudades como Kyûshû y Okinawa), para trabajar en plantaciones de azúcar y café; desde aquella fecha la cantidad de inmigrantes se mantuvo y creció, llegando a máximos en los años 1899 y, especialmente, 1906, cuando se superó la cifra de 30.000 inmigrantes, como se aprecia en el grafico a continuación:



En el gráfico se puede observar que el proceso inmigratorio japonés se mantiene nulo hasta el Período Meiji, gobierno el cual favoreció e impulsó la entrada de extranjeros en el país, muchos de ellos a ayudar en el proceso de occidentalización y modernización del Japón

Así también los hubo algunos miles que partieron hacia Thursday Island, Nueva Caledonia, Australia y Fiji con el fin de trabajar en las obras de construcción de ferrocarriles, carreteras, en las minas, y en otros trabajos donde hacía falta mano de obra; como había algunos japoneses que salían del país para conocer otra vida y establecerse fuera para siempre, también los había quienes salían con la esperanza de volver con dinero a su propio país, los llamados Dekasegi, o trabajadores; es debido a este constante afluir de personas que el gobierno hace en 1896 la Ley de Protección al Emigrante.

 

Con el fin de conquistar nuevos territorios propicios para comercializar, en 1897 se trata de establecer una colonia en México, que se ocuparía fundamentalmente de la agricultura, vale decir que para estos años ya se había formado cierta agrupación compuesta de funcionarios gubernamentales, políticos e intelectuales japoneses para decidir cuáles serían los pasos a seguir en la formación de colonias fuera del país. Sin embargo, el proyecto de México no funcionó, pero dio pie a la cantidad de migraciones que habría en el nuevo continente, es por ello mismo que es en estos años cuando muchos Japoneses llegan a países de América, donde se destaca Perú (790 personas en 1899), como se puede apreciar en el mapa del comienzo, pues aunque es cierto que los hubo muchos que llegaron a EE.UU., Brasil, Canadá y Argentina (países que se caracterizan por recibir inmigrantes), estos más tarde, motivados por ideas racistas y movimientos anti-asiáticos, prohibirían la entrada de ellos.

 

Como se sabe por la historia de Japón, desde que comienza el Período Meiji, el mismo Emperador comienza a incitar a la población a ir a otros lugares, a naciones más avanzadas a las cuales se quiere imitar, para estudiar allí y poder traer las innovaciones vistas, a fin de sacar a Japón adelante y transformarlo en gran potencia, sin embargo, Japón no podía financiar a todos y muchos tuvieron que irse particularmente con la excusa de volver, pero sin nunca llegar a hacerlo, es así como la mayoría de quienes llegan a EE.UU. se congregan en ciudades como San Francisco, Portland, y Seattle, donde forman comunidades y buscan trabajos humildes mientras tratan de salir adelante, en muchos lugares se les comienza a decir “school boys” ya que asistían al colegio, mientras se desempeñaban en casas de blancos haciendo las labores de aseo a cambio de techo y comida; ahora, pese a que en Estados Unidos los índices migratorios japoneses en un principio no fueron muy altos, para 1870 solo tenían en todo el país 55 japoneses, ya para 1910 se superaban los 72.000 por todo el país, lo cual demuestra como esta nación fue creciendo a pasos agigantados incluso fuera de sus fronteras.

 

En cuanto a los territorios cercanos a Japón, se puede resaltar que la obtención en 1895 de Taiwán, y de Corea en 1910 (posterior a la guerra ruso-japonesa), fueron grandes catalizadores del hambre de conquista que creció en Japón, lo que lo llevaría a establecer grandes focos de crecimiento en los territorios ya antes dichos, y, además, en lo que se ganó tras la Primera Guerra Mundial, en 1914, cuando Japón obtuvo Micronesia, quitándoselo a Alemania.

 

Ya para los años ’30 el gobierno japonés se implica completamente en los procesos migratorios, tomando un papel activo en cuanto a su organización y estrategia (pues antes de esta fecha solo se había inmiscuido en asuntos puntuales, como la emigración hacia Hawai y Sudamérica), con el establecimiento de un gobierno títere en Manchuria que propiciaría la colonización del territorio, Japón comienza a ver que es lo que más le conviene, pero estos movimientos solo se mantendrían hasta el comienzo de la Guerra del Pacífico, pues se prohíbe la entrada a América, y sólo pasada la II Guerra Mundial Japón vuelve a tratar con el resto del mundo.



En el gráfico se puede observar que la población de Japón fue aumentando durante la Era Meiji, la Era Taisho (1912-1926) y la Era Showa. Ya en 1870 Japón se perfila en el panorama mundial como una de las grandes potencias, en términos demográficos, ya que tenía 33.000.000 habitantes, cifra similar a la del Reino Unido (31 millones), Francia (38 millones), Austria-Hungría (38 millones) y los Estados Unidos (38.558.371 habitantes). Se observa un alza sostenida, sin embargo, en el tramo comprendido entre 1940 y 1945 se aprecia un descenso de la población, causado por la participación de Japón en la Segunda Guerra Mundial, y por devastadores efectos de las Bombas Atómicas.


Integrantes del grupo. Curso 4°J

Pablo Anabalón. Antonio Catalán. Leonardo García. Carlos Vergara.
José Vivanco.

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